domingo, 13 de septiembre de 2009

CONSULADO DE INSULSA

Cuesta reconocer que nosotros, los baleáricos, hemos mirado siempre con el rabillo del ojo y, por qué no decirlo, también con cierta envidia a esa isla vecina y autónoma de poco más de tres mil kilómetros cuadrados de terreno calcáreo en un setenta y cinco por cien de su superficie. Situada en el Mediterráneo occidental, a mitad de camino entre la península ibérica y nuestro archipiélago, Insulsa goza de unos parajes privilegiados que la han convertido, al igual que nosotros, en un destino turístico de primera línea.
Como es bien sabido, la isla perteneció política y administrativamente a la nación española, pero los insulsos lograron por referéndum independizarse de ella hace más de ocho décadas. Desde entonces, los peninsulares le han dado la espalda, tanto es así que tan siquiera aparece en sus mapas. Por fortuna, Europa está por encima de ese género de rencillas, y ya desde el tratado de Roma no ha dudado jamás en reconocer a Insulsa como un estado libre asociado a la Unión.
Pero ese recelo, más propio de sociedades peculiarmente endogámicas, ha llegado a su fin. Baleares, que no es ni de lejos tan provinciana como algunos pretenden hacernos creer, concedió hace unas semanas valija diplomática a su representante, súbdito insulso que desde el pasado día 21 de Julio ocupa unas oficinas más bien discretas en una de las calles más concurridas de Palma, desde las cuales se intenta dar curso administrativo a todas las sugerencias, reclamaciones y solicitudes de los insulsos que tienen fijada su residencia en estas islas, o bien se encuentran temporalmente en ellas.
El idioma oficial de Insulsa es el español. Lo ha sido desde que la armada del rey absolutista Fernando VII les arrebatase el territorio a las sublevadas tropas francesas que lo preservaron hasta enero de 1815. Insulsa había pertenecido previamente a la corona británica, y antes que aquella a la holandesa. Tal vez por eso, por su carácter cosmopolita y tradición liberal quiero decir, Insulsa habría de acabar tutelando, un día u otro, sus propio destino.
Que, a día de hoy, los tabloides peninsulares no se hayan hecho eco todavía de la noticia, es algo que tampoco tiene que sorprendernos. El mutismo de ciertos medios de comunicación forma parte del contubernio institucional hispano que, tradicionalmente, ha ensombrecido todos los acontecimientos en lo que respecta a esa isla...

Estas líneas, que aparecieron publicadas en Balearia News el primero de septiembre de 2009, son un fragmento de la crónica rubricada por el periodista y redactor jefe del rotativo Francesc Gonyalons, con motivo de la apertura de la legación insulsa en la capital balear.