<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232</id><updated>2012-02-12T08:40:52.909+01:00</updated><title type='text'>Diario de un funcionario</title><subtitle type='html'>Miscelánea (Trasuntos imaginarios)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-2316070245718676565</id><published>2011-11-20T08:29:00.007+01:00</published><updated>2011-11-20T09:31:34.166+01:00</updated><title type='text'>ASUNTOS QUE NO ADMITEN LA ESPERA</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-J0gUIb-72ig/Tsis-_lcxAI/AAAAAAAAAGU/vDA5gIFjX24/s1600/joven%2Bcela.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; width: 157px; height: 279px; float: right; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676977528520885250" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-J0gUIb-72ig/Tsis-_lcxAI/AAAAAAAAAGU/vDA5gIFjX24/s320/joven%2Bcela.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;El viajero toma asiento en una de las primeras filas del tercer vagón. Ahí está bien, junto a la ventanilla, ni demasiado cerca de la locomotora, pero tampoco al otro extremo del convoy, porque de lo que se trata es de intentar pasar desapercibido; todo lo que un individuo azaroso y jadeante alcance, claro está, que la gente tampoco es tonta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya se sabe que a las Américas no llegamos, y menos de semejante guisa, pero tampoco es cuestión de dejarse atrapar a las primeras de cambio, que entonces todo se va al carajo.&lt;br /&gt;Su cara no es, ni de lejos, la de una persona que acaba de cometer un asesinato, aunque también es cierto que el dejo quimérico de un criminal no se alcanza a fingir tan fácilmente. Además, para qué vamos a engañarnos, nuestro hombre no ha nacido en absoluto para interpretar: si tiene que decirte algo no se anda con rodeos.&lt;br /&gt;Algunos piensan que su osadía no es más que fruto de la inconsciencia, pero los que verdaderamente le conocen no dudan en alabar su franqueza. Es seco, tanto que aun sin conocerle no te resulta difícil averiguar su ascendencia. De hecho, el viajero se esfuerza cuanto puede en alimentar la leyenda. Es consciente de que un talante agresivo puede ayudarle a sobreviviren un mar atestado de tiburones dispuestos a despedazarle. Hay mucha envidia en este país, donde los mediocres campan a sus anchas, se le oirá decir más de una vez.&lt;br /&gt;Son cómodas estas butacas, susurra pensando en el bueno de Pascualillo, pues si para él ya están bien, qué mejor no se le han de antojar al humilde labriego que en la vida ha disfrutado de tales placeres. Es más, quién es el viajero para negarle nada a nadie, y menos a un individuo que se encuentra en el brete de tener que inmolarse al antojo de uno. Porque Pascual, en otras circunstancias no sería el que es, pero la necesidad obliga, la del escritor, naturalmente, que no la que preconizan los instintos y las bajas pasiones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Que sí, que eso es cierto, que estimulan el morbo de la gente, pero al hortelano no le hace ninguna gracia. Sin embargo, el viajero, que parece absorto y con la mirada perdida sobre la línea del horizonte, necesita un asesino, y que es aquél, Duarte, y no otro, porque si no de qué le hubiese puesto en semejante trance, con el aprecio que ha llegado a cogerle. Pero el fin justifica los medios, o eso suele decirse cuando no se encuentra otra explicación. Después de todo, y salvando las distancias, Nuestro Señor profesó también afecto al apóstol Judas, el gran damnificado del cristianismo, y no por ello dudo un segundo en llevar a cabo Su Sagrado Plan.&lt;br /&gt;¿Por qué Montijo?, se pregunta.  ¿Acaso don Benito? ¿Y por qué no? Tanto la una como la otra no están muy lejos de Madrid. Bueno, concluye, eso ya se verá más adelante, pero nunca es tarde para ahorrarle unos kilómetros al atribulado.&lt;br /&gt;¿Que nunca se sabe por dónde acabará saliéndole a uno el personaje? Bobadas. Un pedazo de pan, &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-kQtTuB9665Q/TsiyZphlvyI/AAAAAAAAAGg/byxrs9brzJE/s1600/tren.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 290px; height: 188px; float: left; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676983484013723426" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-kQtTuB9665Q/TsiyZphlvyI/AAAAAAAAAGg/byxrs9brzJE/s320/tren.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;eso es lo que es. Que Pascual no va a actuar como la mayoría, le consta, protagonistas ufanos que a la mínima se le intentan subir a uno a las barbas. Aunque si bien es cierto, que en una larga y fructífera carrera como le espera, tiempo tendrá el autor para darse de bruces con alguno de ellos, de medirse las fuerzas, se intuye que jamás ha de fallarle el pulso para mantenerlos a raya y que no se le desmanden.&lt;br /&gt;No quiere dejar nada a la improvisación, y por eso calibra hasta la zancada que es menester dar para subirse al tren, ese tren que Pascualillo no puede dejar pasar si, como el autor espera, las andanzas de su putativo no concluyan de un modo precipitado y a destiempo, a manos de una Benemérita un tanto adusta y fiel a la época que le ha tocado vivir. Sólo el servicio ferroviario puede permitirse el lujo de demorarse, ni por aquí no se andan con tantas prisas como en la Capital, medita ya con esa soflama que le hará famoso. Pero lo dejará correr, sin duda, pues suficientes interrogantes persiguen ya al sujeto. Además, esto no es un libro de viajes –que todo se andará- y no precisa más datos que los estrictamente necesarios, para que las andanzas del homicida tengan un mínimo de verosimilitud.&lt;br /&gt;En cuanto a lo que se ha de prolongar la estancia de Pascualillo en la capital, tampoco está ni mucho menos decidido, eso se verá con claridad a medida que la trama avance; pero, aun así, no ha de ser menos de una semana, intenta convencerse a sí mismo. En Madrid, Duarte se lo ha de pasar mejor que nunca, eso va a ser de lo poco bueno que vaya a llevarse a la tumba; sin excentricidades de señorito, por supuesto, pues como calavera tampoco vale todo el mundo, y que para eso hay que haber nacido. Pero una alegría, no va ser él quien s&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-kbv1lZBhArs/Tsi2DI5CF9I/AAAAAAAAAGs/zvrZzPvQ-a4/s1600/Pascualillo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; width: 309px; height: 143px; float: right; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676987495343069138" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-kbv1lZBhArs/Tsi2DI5CF9I/AAAAAAAAAGs/zvrZzPvQ-a4/s320/Pascualillo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;e la niegue, y más aún tras el ingrato desenlace que le aguarda al pobre desgraciado.&lt;br /&gt;A pesar de lo dicho y maquinado, el creador pondrá finalmente al abasto de las limitadas entendederas de aquel infeliz la fórmula para conjurar su destino. Ni Dios alcanzó a ser tan piadoso con su criatura. pero se ve que ni aun así, o porque tal vez la suerte también en este caso está echada, el desgraciado podrá aplicar para sí mismo el cuento, y a pesar de todos los descargos que le redimen Pascual Duarte va a terminar siendo carne de garrote vil.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-2316070245718676565?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/2316070245718676565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=2316070245718676565' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/2316070245718676565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/2316070245718676565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2011/11/asuntos-que-no-admiten-la-espera.html' title='ASUNTOS QUE NO ADMITEN LA ESPERA'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-J0gUIb-72ig/Tsis-_lcxAI/AAAAAAAAAGU/vDA5gIFjX24/s72-c/joven%2Bcela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-3251928674934297271</id><published>2010-05-30T13:43:00.011+02:00</published><updated>2010-05-30T14:06:51.414+02:00</updated><title type='text'>LA DECISIÓN DE HARRY</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando llegué a Viena el otoño anterior, Harry y su esposa me hicieron un hueco en la casa del bulevar Ringstrasse, una vivienda antigua pero recién restaurada que compartían en el linde derecho de la que en su día fue la imperial muralla, mientras yo trataba sin éxito de encontrar un alojamiento medianamente digno y que se ajustase a mis posibilidades. Había dejado atrás mi ciudad, en cuya universidad cursé ciencias de la información, y todo lo que en ella había significado algo para mí, con el ánimo dispuesto a completar mis estudios disfrutando de la beca que me concedió al terminar la carrera un acreditado rotativo de la capital. Los emolumentos que puntualmente recibía a principios de mes no me daban para demasiadas alegrías. Todos los apartamentos que había visitado hasta entonces, y cuyo alquiler podía permitirme, no re&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJSNM5eBYI/AAAAAAAAAFc/SWY8gyi8WHw/s1600/1.PNG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 242px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477030483589989762" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJSNM5eBYI/AAAAAAAAAFc/SWY8gyi8WHw/s320/1.PNG" /&gt;&lt;/a&gt;unían las mínimas condiciones para ser habitados tal y como yo estaba acostumbrado. Y los que sí las reunían, tenían unos precios tan prohibitivos que mi economía no podría sufragarlos ni escatimando parte del presupuesto que había destinado en un principio a comida, ropa y transporte.&lt;br /&gt;Anna Schmidt era una mujer excepcionalmente hermosa, y su marido nunca se cansaba de alabar su belleza. Ambos trabajaban como creativos en una agencia de primer orden, y no tenían hijos. Estudiaron en la misma universidad que yo, con la única salvedad de que se habían decidido por una rama de la comunicación diferente a la mía. Fue allí donde les conocí. Harry dirigía el boletín universitario al que yo anhelaba incorporarme desde que fui consciente de su existencia. Por aquel entonces, todavía yo no había perdido la ilusión de escribir ficción, y me parecía que su revista, un magazín equilibrado y despierto, era un buen lugar para publicar. Así que un buen día, me personé en el pequeño despacho que la facultad les había habilitado, con un dossier que contenía aquellos relatos breves de los que me sentía especialmente satisfecho, y se los entregué. No quise dejarlos sobre su mesa, tal y como me sugirió el joven que ocupaba un escritorio contiguo, preferí aguardar a que regresara de sus clases para dárselos a él directamente en mano.&lt;br /&gt;Ya entonces, los escarceos sentimentales de Harry a espaldas de Anna eran la comidilla de todos. Nadie en la facultad era capaz de entender esa extraña relación de pareja, que parecía poseer la cualidad de retroalimentarse con la despótica infidelidad del uno y la dócil aquiescencia de la otra. Pocos, de hecho, hubiesen apostado por un final feliz. Yo era uno de ellos. Siempre pensé que acabarían casados y con media docena de hijos, por eso no me extrañó en absoluto cuando llegó hasta nosotros la noticia de su enlace. Hacía ya alrededor de año y medio que no habíamos vuelto a saber de la pareja, aunque su recuerdo siguiese presente en detalles tan nimios como la marca del materia fungible, hasta otros tan relevantes como la cabecera de la revista, que habían diseñado entre ambos y que ninguno de nosotros puso jamás en entredicho, al menos durante el período que yo me ocupe de editarla.&lt;br /&gt;Enseguida que supe que me concedían la beca, escribí a Harry para comunicárselo. A vuelta de correo, recibí una fotografía de la pareja en actitud divertida, con unas líneas manuscritas al dorso. En ellas me rogaban que fuese a pasar unos días a su domicilio antes de instalarme definitivamente en mi nueva residencia. Fue allí donde me enteré del inexorable e irreversible avance de la enfermedad que achacaba a mi amigo, pero para mi sorpresa ninguno de los dos parecía contrariado. Tras recibir la mala noticia, no dieron muestra de la mínima afectación, me confirmaron algunos íntimos a quienes recurrí intentando explicarme el motivo de tanta entereza. De hecho, ambos continuaron con su vida como si nada se hubiese interpuesto entre ellos y la felicidad que les embargaba.&lt;br /&gt;Cuando Harry se pegó el tiro, hacía semanas que los síntomas de la enfermedad habían comenzado a causar los primeros estragos en su constitución física, pero aun así podía todavía valerse por sí mismo. Aquel día, los encontré a ambos en el salón. Mi amigo, ya cadáver, había perdido tanta sangre que el perímetro de chaiselong sobre el que había tomado asiento antes de apretar el gatillo estaba empapado. Al otro extremo, Anna permanecía inmóvil y con la mirada perdida, como si la imagen que tenía delante no fuese con ella. La&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJSkQvKn2I/AAAAAAAAAFk/wq8qB0W3BrA/s1600/2.PNG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; FLOAT: right; HEIGHT: 239px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477030879757508450" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJSkQvKn2I/AAAAAAAAAFk/wq8qB0W3BrA/s320/2.PNG" /&gt;&lt;/a&gt; policía, con el intendente a la cabeza, no tardó mucho en llegar. Su equipo se esmeró en recoger las muestras necesarias para comenzar la investigación, mientras que el responsable del grupo observaba a sus hombres evolucionar por la escena con una mueca de escepticismo impostado en los labios.&lt;br /&gt;Pero las pesquisas policiales, al menos hasta donde mi intuición alcanzaba a vislumbrar, no dejaron en entredicho más que el estado de salud neuronal del fallecido antes del fatal desenlace. Con éstas y el aséptico resultado de la autopsia, el juez pudo determinar sin problemas que mi amigo se había suicidado. La repentina noticia sorprendió a sus allegados, precisamente porque creían conocer muy bien la templanza de Harry, y de lo que era capaz de hacer con ella. Todos eran conscientes de que arrastraba una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, aunque pocos hubiesen sabido concretar que en su vertiente progresiva primaria, que le había sido diagnosticada un año después de contraer matrimonio con Anna, pero ninguno podía pensar que acabaría quitándose la vida.&lt;br /&gt;El entierro tuvo lugar al alba. Una brisa helada soplaba haciendo silbar los arbustos y entremezclándose con las palabras entrecortadas por la emoción que pronunció el padre de Harry, antes de que los operarios deslizaran el féretro al interior de la fosa. Éramos pocos los presentes al acto: a un lado del ataúd, Anna no había derramado todavía una sola lágrima; al otro, poco más de una docena de amigos y el intendente de policía permanecíamos en silencio; y al frente, el padre de Harry parecía el único realmente afectado. Concluido el acto, el funcionario se ofreció a llevarme.&lt;br /&gt;La primera&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJTwnf_eeI/AAAAAAAAAFs/ivCETsWFoX4/s1600/3.PNG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 248px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477032191537936866" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJTwnf_eeI/AAAAAAAAAFs/ivCETsWFoX4/s320/3.PNG" /&gt;&lt;/a&gt; vez que le insté a que detuviese el vehículo a un lado de la carretera, no parecía demasiado decidido a complacerme, pero volví a insistirle. Cuando finalmente lo hizo, el coche apenas había caminado unos cientos de metros. Por el retrovisor podía ver a la viuda de mi amigo avanzando sola y a paso ligero, como si pretendiese dejar atrás cuanto antes aquella experiencia. El intendente de policía, un pertinaz sabueso ducho en su oficio, pero incapaz de apreciar en la decisión de Harry otra cosa más que desazón e impotencia, al ver que yo descendía del vehículo para acudir al encuentro de la viuda, me soltó de improviso: tiene usted todas las de perder con una mujer como esa, ya ve como ha terminado su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-3251928674934297271?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/3251928674934297271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=3251928674934297271' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/3251928674934297271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/3251928674934297271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2010/05/la-decision-de-harry.html' title='LA DECISIÓN DE HARRY'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/TAJSNM5eBYI/AAAAAAAAAFc/SWY8gyi8WHw/s72-c/1.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-8302289085782723426</id><published>2009-10-24T12:09:00.005+02:00</published><updated>2009-10-26T09:48:13.975+01:00</updated><title type='text'>EL ÚLTIMO VIAJE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/SuLSiAAoiuI/AAAAAAAAAE8/dfMALRJhF44/s1600-h/ARS+MORIENDI.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396106785103317730" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 215px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/SuLSiAAoiuI/AAAAAAAAAE8/dfMALRJhF44/s320/ARS+MORIENDI.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Con dieciocho años recien cumplidos visité Madrid, no sin el universal recelo del aldeano que se acerca por primera vez a la metrópoli. Si elegí la capital no fue por casualidad. Doce meses antes, un joven amigo se trasladó allí, exasperado por la atmósfera agobiante que había respirado hasta entonces, con el ánimo resuelto a cambiar de aires y, por ende, a probar fortuna como creador plástico. Durante la semana larga que se prolongó mi estancia en su compañía, Lorenzo fue quien me proporcionó cobijo en la misma habitación donde se hospedaba. Ocupaba un cuarto de discretas dimensiones en una pensión del centro de la ciudad. Desde su ventana, que se abría al parque del Retiro, se contemplaba un lánguido atardecer hasta que el perímetro ajardinado se iluminaba artificialmente con una luz tenue pero acogedora. Nada en su contra puedo argüir de aquel par de entrañables ancianas que se ocupaban de mantener las habitaciones tan limpias como patenas. Es más, debo reconocer que me sorprendió el albedrío del que disfrutaban los huéspedes con su aquiescencia. No en vano, Madrid ha sido y es la ciudad abierta en la que, con toda probabilidad, el porcentaje de forasteros es superior al de autóctonos. No cabe duda de que esa circunstancia afecta de alguna manera en el carácter de ambos. De cualquier forma la convivencia es ejemplar. En este aspecto concreto de las capitales en general, y sobre Madrid en particular, no puedo más que articular palabras de elogio.&lt;br /&gt;Cabe destacar también, tanto como sus exposiciones, los edificios extraordinarios que los contienen. Flanqueada por ellos, las calles de la ciudad vieja, con sus tascas, proporcionan a los que se adentran a descubrir sus secretos, un amplio abanico de texturas y sabores. Pero para mí, eso no es lo más importante. Existen en Madrid otros lugares que me subyugaron ostensiblemente más que el sabor rancio del cabrales que descubrí allí. Son las librerías de viejo. En una de ellas, descubrí la carta que ahora he decidido hacer pública. Ignoro de qué manera pudo llegar hasta allí el manuscrito que rescaté de entre las páginas de una primera edición de Ars Moriendi muy castigada, que localicé bajo una inmensa pila de libros. Tampoco acierto a entender cómo pudo pasarle por alto este texto al librero; acaso no tenga el valor que yo le he otorgado. Aun así no me importa, pues a riesgo de quedar en ridículo me aventuro a presentarlo como una ofrenda de la que nada espero; no en vano, la autoría de la misiva no es mía sino del bate hispalense que la escribió.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Campos de Castilla, 12 de enero de 1939&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Querido Manuel, cuando leas estas líneas mis ojos habrán perdido ya de vista esa verde extensión que, coronada de cerros cenicientos, ahora inunda mi retina y me conforta. Solamente tu dios sabe cuándo volveré a subir por las quiebras del pedregal, a orillas del Duero.&lt;br /&gt;El traqueteo del convoy, al que subimos Madre y yo junto a unos cientos de exiliados, alimenta su apacible sueño. Pobrecilla, no alcanza a comprender lo que sucede en nuestra patria; y sin embargo es, para los niños y los viejos -que no son sino criaturas de rostro ajado-, esta guerra fratricida, el infierno que describió Dante. No te apures, no, por ella, hermano, pues yo la he de saber cuidar hasta su último aliento.&lt;br /&gt;Disculpa mi soberbia, te lo ruego, aunque no pretendas que disipe de un plumazo tu adhesión al nuevo régimen. Pero no temas, no pretendo reprochar ahora tu actitud, aunque no puedo ignorar que sobre tu conciencia finalmente ha de pesar, no te atrevas a dudarlo, el futuro incierto de millares de españoles.&lt;br /&gt;Una extraña especie de catarsis ha influido en nuestro ánimo de una forma opuesta en ambos. La contemplación del espectáculo que ha transformado nuestro suelo en el valle de sollozos que ahora es, originó que nuestras concomitancias sean, al respecto, menos firmes que la disparidad de nuestras discrepancias.&lt;br /&gt;Miro a Madre y reconozco en su perfil, ahora quebrado, tu perfil. Yo, en cambio, he de agradecer el mío, más común, a Padre, que en el cielo esté. Desde siempre te he admirado, tu lo sabes. He envidiado en ti tu porte sevillano de Mañara que jamás no podré ni imaginar en mi persona. Y te he venerado, por tu agudeza y solidez ante la vida; mi ánimo, por el contrario, no ha sido capaz de destilar más que mediocridad, impuesta por la adusta sensatez que Dios, tu dios, se limitó a otorgarme. No consigo analizar, sin dejar de recrearme en mi Retrato, que la Niña no alcanzó a ver publicado, la tediosa discreción de los conceptos que han administrado mi existencia; aunque tampoco acierto a adivinar cuál ha sido la quimera que ha movido a impulsos ásperos la tuya.&lt;br /&gt;El tren avanza, y sus cadentes sacudidas conseguirán también que el sueño me someta, aunque espero que mi verbo no ejerza sobre ti ese efecto. Quizá debiera, como madre, yo también abandonarme, para recuperar así todas las horas de reposo que no he logrado consagrar al dios Morfeo desde que dejamos Soria; sin embargo dudo que el recelo, que altera las neuronas, ceda a mis recursos.&lt;br /&gt;Habrás de agradecer a Onís que se tomara la molestia de sacarnos de Madrid. Si no llega a ser por él, que nos condujo en su automóvil hasta Soria, sabe el cielo cuál hubiese sido nuestra suerte entonces. ¿Eres consciente, querido Manuel, que el ensayista, al que compuse unos sencillos versos hace apenas unos meses, se ha arriesgado más que tu por nuestra madre? Ojalá pudiera dedicarle hoy una cuarteta como entonces, pero mi lírica ya no es más que una apagada mezcolanza de recuerdos pútridos. Por eso, después de abominar una y mil veces contra él, ¿sería legítimo querer ligarme ahora al gay-trinar? Aunque así fuese, el bueno de Miguel no habría podido, por su talante quijotesco, asimilar mi caprichosa decisión. Pero mi devoción a un modernismo atípico, responde a cuestiones mucho más profundas que las que impulsaron a Unamuno a criticar igual que yo esa «vaciedad atópica». Sería incapaz de precisarte, sin recurrir a fórmulas de las que siempre huyó mi poesía, estos impulsos que a mi edad no reconozco. El sentimiento de ansiedad que ahora me embarga, camino del exilio, se me antoja que ya no ha de cesar sino a mi muerte. A lo máximo que aspiro ahora es a agotar mis días con toda la serenidad que Dios, tu dios, se ha empeñado en denegarme.&lt;br /&gt;Presiento que la bruma, que se precipita indolente sobre la vía, no permitirá que atravesemos los Pirineos sin su presencia. Por fortuna que las huestes de Cristino, ese líder carismático de la guerrilla al que deseo conocer tras oír la retahíla de quiméricas proezas que se le atribuyen, nos guiarán hasta la frontera. Ignoro si mamá conseguirá soportar el largo peregrinaje, que a pie, nos aguarda al final del trayecto. Pero no temas, Manuel, que a ella no ha de faltarle mi sostén y el amparo de los que hemos escogido el camino del exilio.&lt;br /&gt;Hermano, no recuerdo otra epístola tan breve, pero que más tiempo haya ocupado al pendolista que suscribe. Para que luego no consiga finalmente llegar a tus manos... No sería honesto si negara que con ella he pretendido inferir en tu ánimo la ansiedad que ha sojuzgado mi esencia, pero ¿de qué otra manera podía liberarme de la ponzoña que al final hubiera terminado por ahogarme?&lt;br /&gt;Sabe Dios, tu dios, cuándo volveremos a encontrarnos. Recibe pues un fuerte abrazo de tu hermano.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Antonio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-8302289085782723426?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/8302289085782723426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=8302289085782723426' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/8302289085782723426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/8302289085782723426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2009/10/el-ultimo-viaje.html' title='EL ÚLTIMO VIAJE'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/SuLSiAAoiuI/AAAAAAAAAE8/dfMALRJhF44/s72-c/ARS+MORIENDI.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-6985765089353633703</id><published>2009-09-13T12:11:00.006+02:00</published><updated>2009-09-18T12:01:26.699+02:00</updated><title type='text'>CONSULADO DE INSULSA</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; FLOAT: left; HEIGHT: 247px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382745007834720898" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/SrNaEMx-6oI/AAAAAAAAACk/h6ezS_BpKnY/s320/insulsa.png" /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuesta reconocer que nosotros, los baleáricos, hemos mirado siempre con el rabillo del ojo y, por qué no decirlo, también con cierta envidia a esa isla vecina y autónoma de poco más de tres mil kilómetros cuadrados de terreno calcáreo en un setenta y cinco por cien de su superficie. Situada en el Mediterráneo occidental, a mitad de camino entre la península ibérica y nuestro archipiélago, Insulsa goza de unos parajes privilegiados que la han convertido, al igual que nosotros, en un destino turístico de primera línea.&lt;br /&gt;Como es bien sabido, la isla perteneció política y administrativamente a la nación española, pero los insulsos lograron por referéndum independizarse de ella hace más de ocho décadas. Desde entonces, los peninsulares le han dado la espalda, tanto es así que tan siquiera aparece en sus mapas. Por fortuna, Europa está por encima de ese género de rencillas, y ya desde el tratado de Roma no ha dudado jamás en reconocer a Insulsa como un estado libre asociado a la Unión.&lt;br /&gt;Pero ese recelo, más propio de sociedades peculiarmente endogámicas, ha llegado a su fin. Baleares, que no es ni de lejos tan provinciana como algunos pretenden hacernos creer, concedió hace unas semanas valija diplomática a su representante, súbdito insulso que desde el pasado día 21 de Julio ocupa unas oficinas más bien discretas en una de las calles más concurridas de Palma, desde las cuales se intenta dar curso administrativo a todas las sugerencias, reclamaciones y solicitudes de los insulsos que tienen fijada su residencia en estas islas, o bien se encuentran temporalmente en ellas.&lt;br /&gt;El idioma oficial de Insulsa es el español. Lo ha sido desde que la armada del rey absolutista Fernando VII les arrebatase el territorio a las sublevadas tropas francesas que lo preservaron hasta enero de 1815. Insulsa había pertenecido previamente a la corona británica, y antes que aquella a la holandesa. Tal vez por eso, por su carácter cosmopolita y tradición liberal quiero decir, Insulsa habría de acabar tutelando, un día u otro, sus propio destino.&lt;br /&gt;Que, a día de hoy, los tabloides peninsulares no se hayan hecho eco todavía de la noticia, es algo que tampoco tiene que sorprendernos. El mutismo de ciertos medios de comunicación forma parte del contubernio institucional hispano que, tradicionalmente, ha ensombrecido todos los acontecimientos en lo que respecta a esa isla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estas líneas, que aparecieron publicadas en Balearia News el primero de septiembre de 2009, son un fragmento de la crónica rubricada por el periodista y redactor jefe del rotativo Francesc Gonyalons, con motivo de la apertura de la legación insulsa en la capital balear.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-6985765089353633703?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/6985765089353633703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=6985765089353633703' title='32 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6985765089353633703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6985765089353633703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2009/09/consulado-de-insulsa.html' title='CONSULADO DE INSULSA'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_GtrGz0zKse8/SrNaEMx-6oI/AAAAAAAAACk/h6ezS_BpKnY/s72-c/insulsa.png' height='72' width='72'/><thr:total>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-1691365620498800355</id><published>2008-02-26T23:38:00.012+01:00</published><updated>2009-10-12T11:19:14.096+02:00</updated><title type='text'>DÉJAME RECORDAR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8SVwdvIdaI/AAAAAAAAABk/qyGG0Drt6O8/s1600-h/casablanca.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171422931976746402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 224px" height="231" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8SVwdvIdaI/AAAAAAAAABk/qyGG0Drt6O8/s320/casablanca.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt; Sí, otra vez Sam. No me importa lo cansado que estés. Quiero oír esa melodía una vez más. Para eso te pago, ¿recuerdas? Si no te interesa el trabajo, ya sabes lo que tienes que hacer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"&gt;»No seas estúpido y sientate de nuevo ante el teclado. Sabes que si sales ahora por esa puerta, no volverás a tocar el piano ni en éste ni en otro local de Casablanca.&lt;br /&gt;»Y tú ¿qué miras? Deja eso un momento, Sacha, y sírveme otra copa. ¿A ti qué te importa? Ponme un trago y termina de recoger esas mesas. ¿Quién os habéis creído que sois para darme consejos? A Rick, nadie le dice lo que tiene que hacer. Ya decidiré yo cuándo dejar de beber, así que llena el vaso y piérdete de mi vista.&lt;br /&gt;»Sigue así, Sam. Esa música es como un bálsamo. Lo único que consigue aplacar este desasosiego que me corroe. Cuántas veces me he arrepentido de haberla dejado marchar con ese majadero de Laszlo. Esta noche hace ya un año, ¿lo sabías? A día de hoy, todavía me estoy preguntando por qué lo hice. Pensaba que no la amaba hasta ese punto, que no me costaría olvidarla, pero qué equivocado estaba.&lt;br /&gt;»A vuestros ojos, no he sido más que un estúpido. Puedo vislumbrar un dejo de incomprensión y burla en vuestros rostros, pero no me importa. Sé lo que hice y no me arrepiento de ello. Sois incapaces de comprenderlo. Tenía que obligarla a marchar con él. Retenerla a mi lado a toda costa, habría sido una mezquindad por mi parte.&lt;br /&gt;»Parece como si los elementos se hubiesen confabulado hoy contra mí para acabar de amargarme la velada. Puedes salir a echar un vistazo ahí afuera, si quieres, Sam. La bruma es espesa, como la noche que Ilsa tomó el avión a Lisboa. Es usted un sentimental, me dijo Renault después de observar como lograba persuadirla para que se fuese con Víctor. Tendrías que haberle visto la cara a ese franchute mientras le apuntaba con una pistola. Estaba tan concentrado en acumular méritos para el Tercer Reich, que no sospechó un solo instante que yo pudiese estar actuando cuando le propuse ponerle en bandeja el pellejo de Lazslo. Le hice creer que lo único que me importaba de todo este asunto era lograr que me lo quitase de encima, mientras que Ilsa y yo huíamos juntos de Casablanca. Pero al final, quiero pensar que se lo tomó con más deportividad de la que me esperaba. De no ser por él, parece poco probable que hubiese podido librarme de ir a parar al pelotón de fusilamiento por disparar contra Strasser. Tengo la impresión de que a Renault tampoco le caía demasiado bien ese mayor alemán insensible y soberbio. Ahora que lo pienso, todavía me debe los diez mil francos que nos apostamos. Es una pena, porque no espero cobrarlos nunca. A la mañana siguiente, desapareció de Casablanca y no se le ha vuelto a ver desde entonces.&lt;br /&gt;» ¿Por qué me miras así, Sam? Estoy hablando demasiado, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;»Ponme un trago, Sacha. Te he pedido otra copa, no un consejo. Guárdalos para quien sepa apreciarlos. Te equivocas, amigo, no estoy ebrio. Un cadáver no puede emborracharse.&lt;br /&gt;»Quién ha dicho que te detengas. Pero, ¿qué diablos haces? ¡Para! Ya sabes lo que quiero escuchar. Tócala por última vez, Sam, hazme ese favor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-1691365620498800355?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/1691365620498800355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/1691365620498800355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2008/02/casablanca.html' title='DÉJAME RECORDAR'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8SVwdvIdaI/AAAAAAAAABk/qyGG0Drt6O8/s72-c/casablanca.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-8002882868844594894</id><published>2007-11-05T08:57:00.000+01:00</published><updated>2007-11-05T09:04:39.413+01:00</updated><title type='text'>A LA FRANCESA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre me han fascinado las misceláneas literarias, especialmente las que combinan aspectos dispares acerca de la vida de los autores y sus obras, fidedignas o no, a excepción de las que carecen del mínimo de verosimilitud necesaria como para no desvirtuar, de facto, ese acuerdo tácito sellado entre los dos agentes que hacen posible ciertamente el milagro de la literatura: el escritor, por una parte, pero también el lector. No en vano, tal y como señaló Paul Auster en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de 2006, la ficción literaria es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector. Pero es Emerson, filósofo trascendentalista norteamericano especialmente célebre por sus aforismos, el que concluye: los mejores libros nos llenan de la convicción de que la naturaleza que los escribió es la misma que los lee.&lt;br /&gt;Desde mi época de estudiante en el instituto, por donde pasé con más pena que gloria, he venido arrastrando los ecos de una obsesión. Por mucho que el profesor de la asignatura de Ética esgrimiera argumentos dispares, intentando de paso y a la desesperada contemporizar con la cuadrilla de inadaptados que coincidimos aquel año en clase, para explicar la marginación de la ética por la política, jamás acabé de creerme que hubiesen sido encontradas unas notas manuscritas en el interior del De Dion-Bouton de Bonaparte, junto a otros papeles abandonados por el corso en su huida tras la batalla de Mont-saint-Jean. A mi juicio, éstas no son más que un agravio a la realidad, una burla a la verosimilitud y, ya que estamos, un insulto a la inteligencia, que me hubiese gustado desentrañar ya entonces. Pero como científicamente es para mí, todavía hoy, virtualmente imposible, el único instrumento que puedo blandir sin lastimarme es la imaginación, artificio al que recurrimos a menudo quienes no tenemos nada mejor para defender nuestras tesis.&lt;br /&gt;No es que dichos apuntes estén ni peor ni mejor redactados, y menos aun con relación a la persona que supuestamente esgrimió –nunca mejor dicho- la pluma, sino como ya he mencionado la ausencia de verosimilitud es flagrante, tanto como que de la imaginación a la quimera hay un largo trecho que, por voluntad que se ponga, es imposible abordar sin desfallecer antes de completarlo. No en vano, el estudio preliminar que precede al texto en cuestión, de la edición que manejo para documentar estas líneas, lo deja muy claro cuando advierte no hallar en ellas “nada original, ni que defina a un hombre de la talla de Napoleón”. Eso, siento decirlo, no deja muy bien parado al vizconde François-René de la Chateaubriand , protagonista de mis conjeturas. Pero como lo que a mí me inspira no es más que alcanzar un mínimo de credibilidad, no tengo por qué sentirme culpable de ello. Igual que lo he elegido a él, podría haber escogido a cualquiera de los cientos de súbditos imperiales que no salieron muy bien parados de una relación tan cercana al gran estratega, aunque estoy convencido de que ninguno me habría dado sin duda tanto juego retórico. Ahí estriba, consideraciones de género (literario) aparte, la diferencia entre nuestros barruntos. Pues se me antoja evidente que no es una inquietud literaria la que impulsa al aristócrata a comportarse de una forma que muchos calificarían de extremadamente ruin para un hombre de su posición, sino la venganza. No en vano, ya lo explica Maquiavelo a lo largo del capitulo VII de su obra más significativa: los hombres ofenden por miedo o por odio. Y mi personaje, huelga decirlo, sabemos que experimentó ambos sentimientos, por lo demás tan humanos.&lt;br /&gt;En cuanto al secretario florentino, sabemos que escribió libros tan interesantes como “La Mandrágora”, una comedia contra las apariencias, “El arte de la guerra” y “La vida de Castruccio Castracani”, pero es El Príncipe, defensa teórica del realismo político, la obra que le valió el unánime reconocimiento de sus contemporáneos, y con la que ha pasado brillantemente a la posteridad. Célebre se ha hecho el silogismo el fin justifica los medios, conclusión a la que parece conducirnos indefectiblemente la lectura apasionada del texto, que bien podría haber seducido, no lo niego, al conspicuo Bonaparte, pero no hasta el punto de convertirlo en esa suerte de libro de cabecera que sugieren las notas a pie de página.&lt;br /&gt;Me inclino a pensar, por contra, que un editor decidió publicar El Príncipe con las correcciones al texto supuestamente encontradas el 18 de junio de 1815, después de oír la propuesta del escritor y diplomático galo y tras debatir, qué duda cabe, en largas y ponderosas deliberaciones junto al consejo asesor. Presumiendo el percal barrunto que, no ya para proteger su inversión sino la reputación de una de las editoriales con más rancio abolengo del continente europeo, le obligaron a rubricar un documento eximiendo a la editorial de cualquier responsabilidad, salvo la del juicio de valor que la despiadada opinión pública tiene reservado para los cándidos y los idealistas, que nunca llegaría a ver la luz pública.&lt;br /&gt;Ni él ni sus asesores ignoraban la suerte de manifiestos motivos que habían impulsado a una figura de la relevancia del noble bretón, nacido en el castillo de Combourg meses antes de que lo hiciese el ogro de Ajaccio, no ya a recrearse con comentarios apócrifos sino a proponerlos como fidedignos para su edición. No en vano, todavía estaba fresco en sus memorias el recuerdo del veto del emperador al discurso de recepción en la Academia del diplomático, que provocó en los primeros casi tanto estupor como en el segundo tanta decepción y amargura. Porque después del prestigio que obtuviese antaño Su Ilustrísima tras la publicación de sus novelas “Atala” y “Rene”, y poco después su apología “El genio del Cristianismo”, qué suerte de autoridad estética pretendió entonces atribuirse el guerrero, que lo máximo que alcanzó a escribir fueron proclamas, panfletos y memoriales, sólo distraídos por una serie nada afortunada de tenebrosas narraciones de juventud.&lt;br /&gt;Sin duda alguna, ambas partes no ignoraban los suculentos beneficios que pasarían a engrosar sus arcas si la travesura se revelaba, como así fue, de manera favorable; pero presumo que los primeros no acabaron nunca de digerir esa inquietud casi enfermiza que bien podría llegar a hipotecar el prestigio del segundo, si se llegase a descubrir finalmente el fraude.&lt;br /&gt;Con respecto al texto, resulta por una parte cuanto menos preocupante el dejo quimérico, incluso para el carácter expedito del orgulloso guerrero, aunque por otra no deja de sorprender su coherencia. Virtud que, con una agresiva campaña, trataron sin duda de fortalecer aun más si cabe. A tal fin, no tiene por qué extrañar que intentasen persuadir a la prensa con la sugestiva noticia del hallazgo de un original del ensayo corregido por su ínclito compatriota. A más de uno, le sorprendería lo sencillo que puede resultar conseguir embaucar a un puñado de periodistas, ávidos de noticias frescas y suculentas, para que redacten sus crónicas al dictado de intereses particulares. Es más, reseñas literarias que huelen sospechosamente a podrido las ha habido siempre. No es de extrañar, por tanto, que la combinación de ambas acabase resultando un éxito editorial, que todavía hoy genera beneficios, porque si el celebérrimo texto de Maquiavelo resulta atractivo por sí solo, máxime aún si lo aderezamos con los enajenados comentarios del resuelto corso.&lt;br /&gt;Finalmente, tan solo me resta por añadir que de una posible reacción en contra de Napoleón no tenía sentido inquietarse, a buen recaudo como estaba, recluido en la prisión de Santa Elena, es poco probable que contase ni con la energía ni con el humor de enfrentarse a nadie. Además, correr cierto riesgo en pos de la cultura, tan denostada por el emperador tiempo atrás, para resarcirla de una manera u otra de todas las injusticias a las que fue sometida bajo su tiranía, es algo que sin duda proporcionó a las dos partes implicadas la excusa perfecta para comenzar a no sentirse culpables por ello. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-8002882868844594894?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/8002882868844594894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/8002882868844594894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/11/la-francesa.html' title='A LA FRANCESA'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-5061017979116610818</id><published>2007-06-01T17:35:00.000+02:00</published><updated>2007-06-01T17:36:04.527+02:00</updated><title type='text'>A “L´ HORA DEL LECTOR” (Canal 33)</title><content type='html'>Soy mallorquín -palmesano para más señas- y hablo catalán, «però com no estic gaire segur de la meva ortografia, ni de la sintaxi ni de res, em sembla més adient» proseguir en castellano. Cambiando de canal he tropezado con «L´hora del lector», cuya emisión de día 4 de mayo daba ya los últimos coletazos. Fisgoneando en los títulos de crédito, no sé muy bien cómo, he sabido de la existencia de “el blog del senyor Boix” (http://blogs.ccrtvi.com/elsenyorboix.php). Hacía meses que no miraba la televisión, y más tiempo aún que las personas que viven conmigo me permitían utilizar el mando a distancia; de otra manera, jamás habría dado con vosotros.Resultaría sospechoso que después de estas líneas os felicitara por vuestro trabajo, pero aun así no puedo por menos que congratularme de la emisión de un programa dedicado a fomentar la lectura, que puedo asegurar que intentaré seguir.Por cierto, conocí a Cela en el ochenta y tres del pasado siglo. Un oficial electricista y yo nos desplazamos a La Bonanova, donde él residía, para solventar unos problemillas eléctricos en su vivienda. Por aquel entonces yo no lo había leído demasiado -acaso el Pascual Duarte y por prescripción académica-, pero aun así era consciente del enorme talento y carisma del escritor gallego, que estuvo amabilísimo con nosotros. De hecho, le rogué que me dedicara un libro que yo había traído previamente conmigo, y lo hizo encantado. Es más, cuando terminamos el trabajo nos obsequió, a mi compañero y a mi, con algunos ejemplares de su propiedad, que al menos yo todavía conservo.Decir que aquel episodio marcó mi posterior afición a la literatura sería presumir demasiado. Antes de aquello ya emborronaba cuartillas, aunque sin pensar en modo alguno que algún día podría vivir de la escritura. De hecho, voy a cumplir los cuarenta y siete y no he publicado más que algunos artículos de opinión y varios relatos breves en rotativos de provincias. Pero aun así, yo lo sigo intentando, y hago mía la sentencia de Cela: el que resiste, gana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-5061017979116610818?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5061017979116610818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5061017979116610818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/06/l-hora-del-lector-canal-33.html' title='A “L´ HORA DEL LECTOR” (Canal 33)'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-5726075554834284503</id><published>2007-04-02T20:56:00.000+02:00</published><updated>2007-04-02T21:09:37.145+02:00</updated><title type='text'>El Código da Vinci versus La sombra del viento</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RhFT-RWh7EI/AAAAAAAAABQ/GdXUQlK3wUY/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048908986533932098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RhFT-RWh7EI/AAAAAAAAABQ/GdXUQlK3wUY/s400/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Estilo4"&gt;LOS CINCO GRANDES PARECIDOS&lt;/span&gt; &lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Sus autores residen en los EE.UU.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Han escrito un Best Seller que les está reportando pingües dividendos.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Ambas novelas superan las cuatrocientas páginas.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Tanto la una como la otra ambientan parte de su argumento en la Ciudad de la Luz.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Los dos escritores hacen uso de recursos cinematográficos en la confección de sus textos.&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="Estilo4" align="justify"&gt;LAS CINCO GRANDES DIFERENCIAS&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Mientras que el primero tiene un inicio tan prosaico que se nos antoja verosímil, el segundo no podría arrancar de una manera más lírica.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;El Código da Vinci fue redactado sin pensar en el Pulitzer, en tanto que La Sombra del Viento no se alzó con el Fernando Lara de milagro.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Al contrario que los de Zafón, Los personajes de Dan Brown son incapaces de suscitar la sensibilidad del lector.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Al estadounidense le cuesta alimentar una trama que el español desarrolla magistralmente hasta la última página.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Con La Sombra del Viento retornamos a la Novela Clásica. El Código da Vinci es una clásica novela de intriga.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-5726075554834284503?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/5726075554834284503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=5726075554834284503' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5726075554834284503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5726075554834284503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/04/el-cdigo-da-vinci-versus-la-sombra-del.html' title='El Código da Vinci versus La sombra del viento'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RhFT-RWh7EI/AAAAAAAAABQ/GdXUQlK3wUY/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-6464796537480029510</id><published>2007-02-04T00:15:00.000+01:00</published><updated>2007-02-04T00:32:31.216+01:00</updated><title type='text'>ALEGORÍA</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUayC0PEiI/AAAAAAAAAAs/X8N6Tebd6eQ/s1600-h/alegoria.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5027454006080770594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 590px; CURSOR: hand; HEIGHT: 210px; TEXT-ALIGN: center" height="198" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUayC0PEiI/AAAAAAAAAAs/X8N6Tebd6eQ/s320/alegoria.png" width="439" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUZui0PEhI/AAAAAAAAAAk/Y9q8o3QDCfw/s1600-h/alegoria.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aprieta el gatillo con rabia, casi con desesperación, como queriendo acabar cuanto antes con una obsesión. Frente a ella, esa mirada de conmiseración y sempiterno reproche se esfuma tras los párpados yertos del adúltero, desplomándose contra el entarimado de roble y reverberando en la oquedad de su cabeza con un golpe seco que la arranca del ensueño. Se incorpora levemente para dar un sorbo al té que el camarero ha depositado sobre su mesa con una sonrisa. Mientras lo saborea, no consigue reprimir esa lágrima que se desliza describiendo en su mejilla una parábola de amor, que Julio no merece.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-6464796537480029510?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6464796537480029510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6464796537480029510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/02/alegora.html' title='ALEGORÍA'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUayC0PEiI/AAAAAAAAAAs/X8N6Tebd6eQ/s72-c/alegoria.png' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-6076867838737599339</id><published>2007-02-04T00:03:00.000+01:00</published><updated>2007-02-04T00:10:31.002+01:00</updated><title type='text'>Sin título</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUWKi0PEgI/AAAAAAAAAAY/bI8FGtE8EWM/s1600-h/BUSCA.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5027448929429426690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 175px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px" height="288" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUWKi0PEgI/AAAAAAAAAAY/bI8FGtE8EWM/s320/BUSCA.png" width="190" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Tras la muerte de mamá, no veía tan abstraído a mi padre. Aun así, no me preocupa demasiado que se haya pasado la tarde sentado bajo el porche, y con la mirada extraviada entre los cipreses. Pienso que no está mal rememorar el pasado, sobre todo si los recuerdos son tan entrañables como los de la infancia. Nuestra perra, con su instintiva obsesión por escarbar, hocicó ayer con ellos, pero ha sido mi hijo el que después de echar un vistazo al contenido le ha entregado al abuelo la herrumbrosa cajita, que había permanecido soterrada en el jardín durante los últimos sesenta años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-6076867838737599339?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6076867838737599339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/6076867838737599339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/02/sin-ttulo.html' title='Sin título'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcUWKi0PEgI/AAAAAAAAAAY/bI8FGtE8EWM/s72-c/BUSCA.png' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6970084296970835232.post-5954152389366238061</id><published>2007-02-03T23:39:00.000+01:00</published><updated>2007-02-03T23:52:36.867+01:00</updated><title type='text'>Fragmento apócrifo de los “DIARIOS”, de Dacio Gil Monroy</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcURWi0PEfI/AAAAAAAAAAM/UxWLUWnW85g/s1600-h/DSCN1368.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5027443638029718002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="206" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcURWi0PEfI/AAAAAAAAAAM/UxWLUWnW85g/s320/DSCN1368.JPG" width="261" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Se ha despedido de mí con un levísimo quiebro de muñeca, antes de desvanecerse en el insondable túnel de luz. A pesar de la claridad que distorsionaba mi percepción de la escena, en su porte gallardo y la indumentaria tan peculiar me ha parecido reconocer al autor de El conquistador errante. En realidad, nunca llegué a conocerle en persona, pero podría jurar que era él. En mi ensayo El augusto Faroni, todavía inédito, me explayo a gusto con el poeta y sus cualidades humanas. Él es el prototipo, no me cansaré de decirlo, del artista comprometido que a mí me habría gustado llegar a ser algún día. Ni el Primer Premio de la Poesía Internacional provocó en él lo que otros galardones menos distinguidos en pendolistas de inferior talla. Pero la visión ha durado apenas un instante, si bien ha sido intensa, porque es lo único que consigo recordar del insólito sueño. Un instante después, el despertador ha sonado con ese ronquido amargo que cada mañana me devuelve a mi oscura y monótona vida de viajante de comercio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6970084296970835232-5954152389366238061?l=diariodeunfuncionario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/feeds/5954152389366238061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6970084296970835232&amp;postID=5954152389366238061' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5954152389366238061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6970084296970835232/posts/default/5954152389366238061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://diariodeunfuncionario.blogspot.com/2007/02/fragmento-apcrifo-de-los-diarios-de.html' title='Fragmento apócrifo de los “DIARIOS”, de Dacio Gil Monroy'/><author><name>Diario de un funcionario.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06258334461180532352</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='22' src='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/R8Ru8tvIdZI/AAAAAAAAABc/WzM9LuGF188/S220/xisco+(3).jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GtrGz0zKse8/RcURWi0PEfI/AAAAAAAAAAM/UxWLUWnW85g/s72-c/DSCN1368.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
